Al alcanzar los once años llega el momento de entrar a formar parte de la Sección Scout. Es el tiempo de la afirmación de uno mismo; el deseo de aventura se hace más patente, se desarrolla el carácter, las actitudes y la capacidad de vivir en grupo, enriqueciéndose personalmente.

En la Sección Scout se trabaja en Patrullas. La vida en Patrulla potencia el compromiso personal. Eligen sus propios líderes y programan las actividades, con apoyo de sus educadores. Los chicos y chicas adquieren así sus propias responsabilidades y aprenden a valorar el trabajo en equipo.

La imaginación deja paso a la sed de aventuras. El contacto directo con la Naturaleza y las destrezas para desenvolverse en el medio natural les permiten ir más allá en la formación de sí mismos y de su personalidad.

A través de las “Especialidades”, los chicos aprenden destrezas individuales en áreas que más les motivan, abriendo así el camino de su formación profesional y de sus aficiones.

Aprenden a tomar decisiones por sí mismos y colectivamente. Hacen sus actividades en contacto con la Naturaleza y comienzan a tomar conciencia del servicio a los demás. Aspiran a estar “Siempre listos”.

Los Scouts  se organizan en grupos llamadas Patrullas formando la Unidad Scout. Actualmente contamos con la Patrulla Linces y la Patrulla Panteras. Son chicas/os entre los 11 y los 14 años, agrupándose de 7 a 9 integrantes por patrullas, mediante la aventura y las especialidades (socorrismo, campismo, orientación, nudos, fotografía…) aprenden a desarrollar sus capacidades.

El Sistema de patrullas fue diseñado por Roland E. Philipps, un joven Comisionado Scout del este de Londres en 1912. El principal objetivo del Sistema de Patrullas es el de conceder una verdadera responsabilidad al mayor número posible de muchachos. Conduce a todos los integrantes de la Patrulla a considerar que tienen una responsabilidad definida con respecto al bienestar general de su Patrulla y de la Rama.